El aprendizaje de la lectura y escritura sucede en la escuela y también en casa

Por Horacio Álvarez Marinelli –

En su asamblea de 1966, la UNESCO decretó el 8 de septiembre como el día internacional de la alfabetización, el cual se celebra anualmente desde 1967, como parte del compromiso de gobiernos con erradicar el analfabetismo. Para la celebración de 2020, UNESCO ha definido el foco de esta celebración como la “enseñanza de la alfabetización y el aprendizaje durante y después de la crisis de la COVID-19, y especialmente en el papel de los docentes y la evolución de las pedagogías en la lectoescritura dirigidas tanto a los jóvenes como a los adultos”.

En América Latina y el Caribe (ALC) el cierre de escuelas ha dejado a más de 156 millones de estudiantes sin la posibilidad de recibir clases de manera presencial, lo que dificulta aún más la enseñanza de la lectura y la escritura. Esta situación se presenta en un momento en el que la región ya evidenciaba una ineficiencia para asegurar el aprendizaje en lectura y escritura.

Año tras año, las pruebas estandarizadas revelan esta realidad: el 40% de los estudiantes de tercer grado en ALC no entienden lo que leen, y esta situación es aún más alarmante en la secundaria, dado que el 51% de los jóvenes de 15 años en la región alcanzan niveles mínimos de rendimiento de lectura. Además, las pruebas revelan preocupantes brechas de aprendizaje entre distintos niveles socioeconómicos. El 19% de los estudiantes de tercer grado del quintil socioeconómico más alto no comprenden lo que leen, comparado con un 51% del quintil más vulnerable. Esta desigualdad exacerba los impactos que esta crisis tiene sobre las poblaciones más vulnerables, siendo estas las que tienen menos acceso a las herramientas necesarias para la educación a distancia.

Porcentaje de estudiantes de tercer grado por quintil socioeconómico, con bajo nivel de desempeño, de acuerdo con TERCE 2013

Dedicar esfuerzos para mejorar los niveles de lectura y escritura es fundamental, ya que las bajas competencias en lectura impactan la progresión académica efectiva de los niños y niñas, causando reprobación, repetición e incluso el abandono escolar. A los jóvenes, les limita las oportunidades de terminar la secundaria, acceder a la educación terciaria y/o tener una transición efectiva al mercado laboral. La capacidad de leer y comprender lo que leemos es una de las habilidades más fundamentales que podemos lograr. En la vida adulta, mayores niveles de competencias lectoras están asociados con: (1) una mayor probabilidad de tener empleo y gozar de mejores salarios, (2) gozar de un mejor estado de salud, (3) sentir un mayor nivel de confianza personal, y (4) participar más activamente en la vida social y política. Y, en materia de desarrollo económico y social, mayores competencias y habilidades lectoras (y matemáticas) han sido asociadas a mayores niveles de crecimiento económico.

Para mejorar los niveles de lectura de los estudiantes, los sistemas educativos deben apoyar a los docentes con materiales de aula para la enseñanza de la lectura y escritura, así como con escenarios de formación y acompañamiento. Los materiales que se utilicen deben desarrollar las habilidades fundantes para enseñar a leer y escribir. Dentro de estas habilidades están el desarrollo de: la conciencia fonológica, que es la habilidad de percibir y manipular los sonidos del idioma, y del principio alfabético, que es la habilidad de asociar el sonido con el nombre y la forma de las letras. (…)

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